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Poetas: becerros de oro, vacas sagradas y semidioses en el Edén de la soberbia: Carlos Vallín

Poetas: becerros de oro, vacas sagradas y semidioses en el Edén de la soberbia: Carlos Vallín

Entonces Dios en su eterna soledad, cansado de tanta oscuridad, aburrimiento y ausencia unidimensional, creó el Big Bang con un solo suspiro de sus pulmones de abismo. Pensó: “todo el universo vano, las estrellas, las supernovas, los mares, los anillos de Saturno, las galaxias, la antimateria, quedarán disminuidos e insignificantes porque le daré el soplo divino a los Poetas, cualquier cosa que no venga de ellos será vano y repulsivo”.

El poeta, o el artista en general, tiene como principal característica ver al mundo de una manera distinta, de forma introspectiva, crítica, debe fijarse en detalles que se escapan a la mirada de los otros y, por consecuencia, hacerlo desde un supuesto humanismo sensible que le da su facultad artística.

Desde su perspectiva promueve la individualidad, sin embargo, de su ojo totalitario no escapa la igualdad de razas, la libertad de expresión, la búsqueda del respeto hacia los seres vivos; es enemigo del clasismo, el racismo y del egocentrismo, además muestra, por medio de la expresión, la inconformidad hacia las violaciones e injusticas contra los derechos humanos.

A lo largo de la historia, el creador ha sido un catalizador de cambios, un gran inconforme de lo que no está bien en la sociedad; porque los libros de historia mienten, el arte no (o al menos así lo hemos llegado a creer). Éste usa artificios para contar la verdad que el poder y el gobierno no quieren que se sepa: García Lorca fue fusilado por el régimen durante la guerra civil española; el Marqués de Sade, con sus obras, señalaba las atrocidades que cometía el clero y el reinado en una época victoriana de asquerosa doble moral; Juan Rulfo, y sus pinturas literarias, mostraba la vida del campo y sus fantasmas perdidos en la desolada estepa del olvido; Agustín Yáñez con sus relatos de vida denunciaba las distinciones entre las clases sociales de la antigua Guadalajara; Buñuel constantemente criticaba los más oscuros crímenes de la humanidad, películas como El Perro Andaluz, Los Olvidados, Viridiana, El ángel exterminador, son ejemplos de ello.

En los poetas no hay excepción, siempre hay escritores que denuncian o recalcan los atropellos a los derechos humanos, la corrupción y ultra impunidad de los altos niveles de los mandos en todos los ámbitos sociales, también los hay conservadores, puristas y románticos de temas que no se comprometen con nada escabroso o polémico. El inframundo de los poetas es un gueto con reglas, dinámicas sociales, jerarquías y códigos implícitos que tienen que ser respetados cual dictadura. En las ciudades existen autores vivos, activos, de carne y hueso, de diversas ideologías y niveles en la pirámide. Pensar que el gremio literato es de las pocas cofradías exentas de prácticas corruptas, egocentristas, clasistas, nepotistas, influyentes, coludidas con el gobierno y el modo sobornado de nuestro país, es una ingenuidad.

Esta taberna poética se encuentra repleta de eventos, reuniones, becas gubernamentales y premios. Sin afán de decir que todos los personajes son iguales, la dinámica encaja en un show de circo y con un desfile de ficheras histriónicas que luchan por sobresalir por su narcicismo y pose. Un laberinto de petulantes semidioses donde caminas de la salida hacia el centro de la trampa para encontrar al Minotauro “Vaca Sagrada”, que dicta lo que se debe y lo que no se debe escribir.

También algunos supuestos “poetas de izquierda”, esos que están en contra de la corrupción y el gobierno, hacen concursos de poesía donde ganan amigos íntimos de los jueces y uno que otro prestador de favores sexuales. Entre reunión y reunión, evento y evento; los entes de las letras emergen llenos de helio, mirando debajo del hombro a los simples peones que alababan su maestría y con servilismo, admiran el genio divino que emerge de su pluma de oro puro. Algunos tratan de seducir a otros con sus palabras para terminar pidiéndote dinero o venderte cualquier porquería de basurero al puro estilo de timador asaltante de esquina oscura. Uno que otro revolucionario antigobierno ostenta su mayor acto en contra del sistema opresor fumando 5 capítulos de mariguana al día y empolvarse la nariz con cocaína, pasando antes por liarse a golpes contra sus propios amigos revolucionarios, tratando de sabotear las lecturas ajenas y decir: “no hay poetas, el único soy yo”, escupiendo alcohol y orina sin control.

Asimismo existen varios grupos específicos donde también se dedican a la poesía, solo que viven en una guerra civil encarnizada entre la gente de letras, rencillas personales, cuestiones de egolatría y diferencia de ideologías son las que separan a los letrosos. La dialéctica de Hegel la han asesinado alevosamente, para ellos solo existe su tesis y su tesis, la antítesis es completamente descalificada e ignorada sin llegar a la posibilidad de una síntesis, constantemente tratan de descalificar a otros escritores, se burlan de su obra, porque claro, intentan atrapar a jóvenes aspirantes a vates, intentan formar un séquito de borregos literarios que obedecen para escribir al gusto de su grupo privilegiado.

Hay una pelea encarnada de verduleras entre los poetas puristas contra los poetas revolucionarios: los becados defienden su hueso porque reciben dinero del gobierno y descalifican la poesía que habla en contra del régimen ya que no les conviene que se diga la verdad, están dentro de ese sistema corrupto del país, tienen un buen padrino que los apoya y da el dedazo de ganar el premio o la beca con recursos públicos.

Ahora bien, puntualizando en becas locales y nacionales, premios y concursos, como pasa en todos los ámbitos corruptos del país; ganan las influencias y amistades que se tiene con los jueces, y sí; algunos se pagan con moneda sexual, además que tienen una línea muy definida de contenido: no críticas al gobierno, a la iglesia, a la sociedad. Estos premios están controlados por la gente de poder político, con puestos públicos y claro está que defienden su chuleta. Tenemos como ejemplo un becado del FONCA que ganó el apoyo con un deplorable proyecto de poemas con emoticones de las redes sociales.

Uno de los  fenómenos más peculiares ocurre  en la FIL, donde los escritores casi desconocidos y gente acreditada de la prensa local, desfilan por los pasillos mostrando sus gafetes como tiaras de divinas princesitas de cuento de hadas, gatas escandalosas arañándose la cara para ver cuál de todas es la más diva y ataviada y brillante y petulante. Una epidemia de presunción en las redes sociales inunda en esa fecha, el que vaya a dicho evento y sobre todo con credencial; significa que está en la aristocracia literaria nacional, los demás son plebeyos de ese submundo, de ese Edén de soberbia.

El circo no termina, en muchas ocasiones un escritor de renombre da talleres de creatividad para “pulir” el estilo y tener el derecho publicar, dando el resultado una manada de corderos que elevan al poeta en un estado divino de “Vaca Sagrada”: salen en sus antologías y/o en los libros que éste publica, con un estilo casi igual, casi idéntico, casi copia al carbón consecuencia de este “tallerear” a gusto del maestro. Esto genera más división y los alumnos utilizan en su currículo: “asistió al taller de vaca sagrada”.

Los grandes poetas tiene un séquito de mascotas amaestradas que intentan escribir igual que su “Becerro de Oro”, al cromar los testículos de éste, tienen como beneficio: premios, recomendaciones, invitaciones, pertenecer a la crema y nata de la sociedad literaria. Sumémosle que son fieles como un sabueso a su dueño, aquel que ose en criticar a su amo será atacado aunque halla argumento para hacerlo, lo defenderá con sus colmillos como perrito chihuahua feroz, se arrastrará por complacerlo hasta recibir su buena dotación de croquetas y uno que otro paseo por el parque. Entre ellos se acicalan, se echan porras y pelean contra los otros grupos contrarios, su palabra es única al mismo estilo que las religiones, la suya es la única verdad.

El ser humano es agrandado por naturaleza, los poetas en su mayoría han creído que su genio es un don superior a la prole no letrada, mirando hacia abajo, subidos en un trono de oropel tan frágil como la vida misma, la gloria mundana y el sin sentido del hombre. Un poeta no es superior ni peor que ser panadero, fontanero, ingeniero, médico o barrendero. Porque el hombre es una especie parasitaria La Tierra, en sentido utilitario para conservación de la vida del planeta, la existencia de un insecto tiene más valor que el de miles de seres humanos: “Si desaparecieran todos los insectos de la tierra, en menos de 50 años desaparecería toda la vida. Si todos los seres humanos desaparecieran de la tierra, en menos de 50 años todas las formas de vida florecerían”, Jonas Edward Salk, investigador médico y virólogo.

admin

enero 26th, 2017

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